sábado, 19 de abril de 2008

El juego del ángel


«Un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia». Así arranca el libro que, desde hoy, está destinado a colapsar todas las librerías.
Ante cientos de periodistas, Carlos Ruiz Zafón, acompañado de la periodista Olga Viza, en el escenario del Liceu, decorado al más puro estilo gótico y rodeado de libros, ha presentado el lanzamiento de su nuevo libro "El juego del ángel.
Según sus propias palabras es más interesante que "La sombra del viento", lo cual no me deja otra que darme una vuelta por la librería.
La tirada inicial duplica la del último libro del creador de Best Seller, Kent Follet.
En este caso, me tragaré los recelos que me producen el mercantilismo exacerbado y las mayorías y no dejaré que el libro genere ese poso que considero imprescindible para afrontar una lectura.
Aun a sabiendas, de que no es una "precuela" , ni una secuela de su anterior éxito, mantiene el universo que creó en su obra anterior y eso lo hace particularmente atractivo. Basta ver el escenario de la presentación.
He de decir, que mantengo lugares comunes con este escritor catalán, como su fascinación por los dragones, su pasión por los libros, su gusto por la música...aunque preferiría mejor,compartir su, seguro que nada despreciable, cuenta bancaria.

sábado, 5 de abril de 2008

Juan Rulfo


Juan Rulfo nació en Apulco, pequeña localidad de Jalisco, México (16 de Mayo 1918- 7 de Enero 1986) Pasó su infancia en un orfanato de Guadalajara.
Con un libro de cuentos. (El llano en llamas, 1953), una breve novela (Pedro Páramo, 1955) y la recopilación de sus trabajos cinematográficos (El gallo de oro, 1980), Rulfo ya había cumplido con creces ante las exigencias de esa fatalidad que hizo de él un escritor de genio: es decir, del todo inusual, absolutamente preciso y con un sentido enfermizo o apasionado del límite.
Aunque Juan Rulfo, no fue un escritor prolífico, no por ello dejó de ser menos brillante.
Cuando le asediaban con la ciega pregunta: "¿Por qué no escribe ya?"
El llegó a responder: " Porque el escritor no es una fábrica".
La carta que encabeza este post, forma parte de un libro inédito, titulado:
"El aire de las colinas. Cartas a Clara" .

Via el Blog de Sibyla

martes, 25 de marzo de 2008

El día mundial de la poesía


Ha pasado inadvertido, y por eso me acordé de este poema del tristemente fallecido Ángel González.


Esto es un poema.


Aquí está permitido

fijar carteles,

tirar escombros,

hacer aguas

y escribir frases como:
Marica el que lo lea,

Amo a Irma,

Muera el…(silencio),

Arena gratis,

Asesinos,etcétera.

Esto es un poema.

Mantén sucia la estrofa.

Escupe dentro.
Responsable la tarde que no acaba,

el tedio de este día,

la indeformable estolidez del tiempo.

sábado, 8 de marzo de 2008

Antonio Skármeta



Antonio Skármeta Branicic;( Antofagasta, 1940) Escritor chileno. Descendiente de inmigrantes yugoslavos, Skármeta supo desde muy pronto que su vida sería la de un nómada. Según la leyenda familiar, sus antepasados no cambiaron de país por necesidad, sino por el placer de orientar la nariz hacia lo desconocido. Las playas y el vino del Adriático les gustaban lo suficiente, pero querían respirar el sur del mundo. Con el mismo impulso, los padres de Skármeta se trasladaron primero a Santiago de Chile y luego a Buenos Aires.

Es el autor de dos libros que en su momento me emocionaron por distintos motivos: "Ardiente paciencia" y "Soñe que la sangre ardía"
Ardiente paciencia dió lugar a la película "El cartero de Neruda" (1994) protagonizada por Massimo Troisi,que alcanzó tal fama, que aconsejado por los editores decidió cambiar el nombre de la novela que desde entonces se puede localizar bajo el mismo título que la película.

Un anticuento de Millás

Este anticuento de Juan José Millás, me ha enganchado por una imagen que emplea sobre la dignidad del lápiz, sobre la del bolígrafo. Y además enlaza con mis dos post anteriores.
"Ánimo
Tomo notas, indistintamente, con un bolígrafo o con un lápiz colocados junto al ordenador, sobre un cuaderno escolar, de rayas. Al lápiz hay que sacarle punta de vez en cuando, lo que constituye una actividad artesanal que sirve también para la reflexión. Pero la diferencia más notable entre él y el bolígrafo es su modo de perecer. El bolígrafo no cambia de apariencia ni siquiera cuando se encuentra en las últimas. Y deja un cadáver tan curioso que nadie diría que está muerto si no fuera porque no pinta nada ya, aunque resucite a veces de improviso y trace un par de líneas, incluso un párrafo, antes de volver a expirar. La gente se resiste a desprenderse de los bolígrafos vacíos porque continúan como nuevos. Sólo se consumen por dentro, en fin, y siempre se acaban a traición, como el butano. El lápiz, en cambio, agoniza por dentro y por fuera a la vez, y deja un cadáver mínimo, un detrito del que uno se deshace sin ningún sentimiento de culpa. Punto y aparte.La naturaleza presenta casos semejantes al del bolígrafo. Ahí está el caracol, que envejece sin una sola arruga exterior, sin un fruncido. Y no hay que sacarle punta cada poco: él mismo, mientras vive, asoma los cuernos al sol, caracol quiscol, y una vez muerto, si te encuentras la concha en un tiesto o en el agujero de un árbol, la guardas en el bolsillo y al llegar a casa la colocas junto a los bolígrafos difuntos. Tenemos una pasión curiosa por la cáscara, de ahí la afición a las cajas, sobre todo a las cajas fuertes. Hay personas que coleccionan pastilleros vacíos, que viene a ser lo mismo que guardar bolígrafos sin tinta, con los que sólo se pueden escribir poemas inexistentes, que muchas veces son los mejores.Pese a todo, tal vez sea más digna la actitud existencial del lápiz que la del bolígrafo, la de la babosa que la del caracol, aunque no dejen cáscara para los arqueólogos. Conviene sacarse punta cada mañana, pese al espanto de ver cómo se agota uno. Lo complicado de sacarse punta es saber cuánto te tienes que afilar para escribir lo suficientemente claro sin romperte antes de que hayas acabado la novela o la vida. Pero eso constituye un ejercicio de conciencia, y quizá de consciencia, bastante saludable. Ánimo."

El lápiz del carpintero- Manuel Rivas

Hace unos años, (en las guardas anoté 1998) me compré este libro, movido por un artículo que leí en el país dominical, de Manuel Rivas.
Recuerdo que fué en la casa del Libro, dónde antes mis visitas eran mucho más frecuentes. Venía emblistado y bajo el plástico había un lápiz de carpintero auténtico, me llamó la atención este guiño que autentificaba su ficción.
La novela fué galardonada con el premio de la crítica gallega y requiere de una lectura lenta, reposada pero continua. El hilo conductor de la historia es el propio lápiz. Los mejores capítulos son el primero y los tres del final; en especial el último pues se cierra el círculo de una forma magistral. Narra la historia de un hombre represaliado en la guerra civil, que desde la cárcel de Santiago de Compostela, en el verano de 1936,dibuja el Pórtico de la Gloria con un lápiz del carpintero.Los rostros de los profetas y de los ancianos de la Orquesta del Apocalipsis son los de sus compañeros republicanos de presidio. Un guardián, su futuro asesino, lo observa fascinado... El protagonista rehace su vida sentimental y se convierte en una persona clave para todos los presos y para la familia que está en el exterior. A través de peripecias increíbles, pero reales, consigue evadirse para pasar un día con su amor durante un viaje en tren en el que elude la vigilancia de la Guardia Civil cuando es trasladado como médico para atender una leprosería. La aventura que sigue es tan impresionante como bella, refleja los horrores posteriores de las batallas, la disposición a morir por unos ideales, el amor separado por una pared...

Manuel Rivas


Manuel Rivas es un excelente escritor y una persona muy comprometida, fue socio fundador de Greenpeace. Aunque la prácticamente la totalidad de su obra está escrita en gallego, publica numerosos artículos en castellano, en los cuales muestra su compromiso y solidaridad para con los más desfavorecidos.

Su novela "El lápiz del carpintero" me pareció extraordinaria, al igual que ¿'Qué me quieres amor? (1996) incluye el relato "La lengua de las mariposas", en el que se basó la película, de José Luis Cuerda, del mismo título.

Narrativa

Un millón de vacas (1990)
Los comedores de Patatas (Os comedores de patacas) (1992)
En salvaje compañía (En salvaxe compaña)(1994)
¿Qué me quieres, amor? (¿Qué me queres, amor?) (1996)
El lápiz del carpintero (O lapis do carpinteiro) (1998)
Ella, maldita alma (Ela, maldita alma) (1999)
La mano del emigrante (A man dos paíños)(2001)
Las llamadas perdidas (As chamadas perdidas) (2002)
Mujer en el baño (Muller no baño) (2003)
El héroe (O heroe) (2006)
Los libros arden mal (Os libros arden mal)(2006)