viernes, 18 de abril de 2014
Muera Gabriel García Marquez
La literatura que quedó huérfana con el fallecimiento de Saramago, hoy ha enviudado, con la marcha del padre de 100 años de soledad.
Aún recuerdo el verano que en el que me empaché gustoso de sus libros con "El amor en los tiempos del cólera", "Crónica de una muerte anunciada", "el general en su laberinto"y por supuesto releyendo 100 años. Es curioso pero aunque nunca le conocí, siento como si tuviera una deudad con el, que no podré saldar nunca, por los momentos que la lectura de sus obras me hicieron pasar.
Descanse en paz.
domingo, 20 de enero de 2013
BORIS VIAN
Fue socio del legendario club fundado años atrás por Django Reinhardt, el "Hot Club de France".
domingo, 13 de junio de 2010
Antonio Gala- Charlas con Troylo

"Esta noche también he soñado contigo.
Corrías sobre el césped del jardín, vivo y dichoso, abanderando el rabo. Corrías hacia mí, me reclamabas. Tu ladrido pequeño henchía la mañana.
He alargado la mano, todavía dormido, buscando por la cama a tientas tu cabeza. Sin encontrarte, Troylo.
He encendido la luz. No estabas, Troylo.
No volverás a estar...
Dicen que no se pierde sino lo que nunca se tuvo. Es mentira.
Yo te tuve: te tuve y no te tengo.
Al pie del olivo que juntos estrenamos, una calva en el césped indica dónde estás.
El césped que plantamos hace nada para que tú corrieras, divertido, sobre él; para que tú, al venir la primavera y su templado soplo, te revolcaras jugando sobre él.
Tú no tendrás más primaveras, Troylo.
Ahora eres tú quien abona ese césped. En esto acaba todo.
¿Quién puede hacerse cargo de tal contradicción?
¿Pueden morir del todo alguna vez unos ojos que se han mirado tanto, se han entendido tanto, se han consolado tanto?
Quizá tú ahora habitas con quien más has querido.
Quizá tú ahora eres —si es que eres— más feliz que conmigo.
Quizá tú trotas, moviendo la menuda grupa, por los verdes campos del Edén. Pero durante once años y medio anduviste enredado a mis piernas;
arrebujaste tu lealtad a mi vera; me seguiste a dos pasos por este mundo que, sin ti, no es el mismo. Continuarán los pájaros y los amaneceres, el chorro de la fuente ascenderá en el aire, como la vida, sólo para caer.
Pero no estarás tú, Troylo, compañero irrepetible mío.
Nunca más, nunca más.
Ya no habrá que sacarte a la calle tres veces cada día, ni tampoco habrá que sacarte las muelas de noviembre, ni acercarás resoplando el hocico a los respiraderos de los coches,
ni te asomaras encantado por las ventanillas, ni me recibirás —enloquecido el rabo, ladrando y manoteando— a la puerta de la casa.
Ya no habrá que secarte cuando llueva, ni cepillarte por la mañana al salir de la ducha, ni reñirte porque pides comida: ya no sabré qué hacer con el trocito último del filete...
Nunca más.
Y no me hago a la idea.
¿Qué es lo que has hecho, Troylo?
Quiero dormir para soñar contigo, para jugar contigo y regañarte, para no comprobar que te he perdido. Con la garganta apretada he mandado hoy retirar tus breves propiedades:
tu toalla, tu manta, tu cepillo, tu peine y tus correas...
Las he mandado retirar, pero no lejos.
Porque a lo mejor una mañana te veo regresar, alegre y frágil, cariñoso y sonoro.
(Acaso esta pesadilla es una broma tuya, y se abrirá una puerta y tú aparecerás. De mis oídos no se quita el ritmo de tus pasos, ni la impaciencia de tu cascabel.)
O a lo mejor soy yo el que se acerca una mañana a ti —quién sabe— y te silbo y te llamo y tú levantas la cabeza con el gesto de siempre.
No te preocupes, Troyio: si nada dura —ni el amor—, tampoco la muerte durará.
En donde sea, estaremos todos juntos de nuevo, riendo y bromeando.
Si no, no habría derecho.
Mientras entró y salió la gente de mi vida —de nuestra vida—, tú permaneciste a mi lado, imperturbable, fiel, idéntico, amoroso.
Juntos pasamos por la compañía y por la soledad.
Llegaste, Troylo, a ser yo mismo de otro modo.
El infortunio o el gozo, siempre los compartimos.
Quien a mí me dejó, te dejó a ti, y te quería quien a mí me quiso.
Me hablaba yo, y era a ti a quien hablaba.
La muerte se ha interpuesto en la conversación una vez más, la muerte.
Ahora sí que envejezco, ahora si que estoy solo.
Es la primera vez que te has portado mal conmigo.
Desde la ventana veré y el olivo y a tí al pie del olivo.
Troylo, amigo mio, interminablemante bajo el césped.
La muerte ha interrumpido nuestras charlas.
Descansa en paz, Nadie jamás podrá sustituirte.
Hasta luego.
Hasta después "
Antonio Gala
domingo, 16 de mayo de 2010
Edgard Borges
Es posible, Mercedes Sosa"Ha muerto Mercedes Sosa. Quizá sólo se trate de un quejido nostálgico, pero pareciera que están partiendo las voces que nos recuerdan que somos humanos. Pues, porque si bien la voz de un artista no necesariamente muere junto a su cuerpo, cada vez la industria es más industria y mucho menos arte. Lo que hace suponer la dimensión del maquillaje.
Es posible que este momento histórico (del todos contra todos) sólo sea un tránsito necesario para alcanzar el grado de humanidad. Es posible, Mercedes Sosa, que tu voz, como muchas otras, se filtre por los subterráneos de la miseria contemporánea y algún día resurja en alguna plaza, junto a la voz de Fito Páez para cantar “¡Quién dijo que todo está perdido!". Y entonces, sólo entonces, hasta los más sumisos alumnos del sistema global de consumo, ofrecerán su corazón.
Es posible que “la voz de Latinoamérica” (como se le llamaba a Sosa) supere el ruido del mercado planetario. Y ahí, donde un mercenario nos vende “basura” disfrazada de vida, rompa el cristal de la mentira para afirmar, en su canto, que sí es posible el Sur, que sí es posible convivir respetando todos los vientos del planeta. Y seguro, doña Mercedes Sosa (lo sabe usted muy bien), sí se puede vivir resistiendo el cinismo y la apatía.
Tal vez esto no sea más que un pequeño artículo para nostálgicos, pero, visto de otro modo, puede que este no sea un escrito para cínicos. Pues, muy bien lo sabía La Negra (como también le decían), “Si no creyera en lo que agencio, si no creyera en mi camino, si no creyera en mi sonido, si no creyera en mi silencio...¿Qué cosa fuera, qué cosa fuera la maza sin cantera? un amasijo hecho de cuerdas y tendones, un revoltijo de carne con madera, un instrumento sin mejores resplandores que lucecitas montadas para escena...¿qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera? ¿qué cosa fuera la maza sin cantera? un testaferro del traidor de los aplausos, un servidor de pasado en copa nueva, un eternizador de dioses del ocaso, júbilo hervido con trapo y lentejuela . . .¿qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera? ¿qué cosa fuera la maza sin cantera? ¿qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera? ¿qué cosa fuera la maza sin cantera?”
Es posible, Mercedes Sosa, que el tango (y el canto en general) sea “cosa” de despechados. Quizá sólo los cínicos sean capaces de sonreír veinticuatro horas seguidas. Ojalá, al final de la historia, no termine el público convertido en la piedra que observaba el espectáculo. Es posible, que este viaje sólo sea una tormenta de aprendizaje y la seriedad de los cínicos esté cerca. Entonces, el mundo escuchará (en do mayor, como decía el cantor Alí Primera) la risa de los nostálgicos. Y ahí estará usted, señora Sosa, con su canto tierno en homenaje a la sensibilidad humana. Y el Sur le dará al mundo una lección cósmica de humildad y de alegría. "
Este texto a la muerte de Mercedes Sosa, es en sí toda una "tormenta de aprendizaje" y una bofetada a los cínicos.
Enlaces:
Wikipedia
El librepensador
domingo, 14 de marzo de 2010
Señora de Rojo sobre fondo gris
Estaba en la oficina, el viernes, cuando me enteré que Miguel Delibes había muerto, y aunque su muerte no me resultaba inesperada, no por ello dejó de entistecerme. Al conocer la noticia automáticamente me acordé de esta novela. Recuerdo que leerla me ayudó a comprender el dolor (propio y ajeno) y que me emocionó la segunda vez que lo leí, tanto o más que la primera.
Señora de rojo sobre fondo gris es el monólogo de un afamado pintor (Nicolás) sumido en una crisis creativa, que va contando a una de sus hijas, encarcelada por motivos políticos, cómo ha vivido la enfermedad y muerte de su mujer (Ana). Una novela agridulce sobre el Amor, la muerte y la felicidad que vivimos a veces sin enterarnos.
Al llegar a casa busqué el libro y vi un montón de párrafos subrayados de los cuales he entresacado los siguientes:
"No ignoro que el recurso de beber es un viejo truco pero ¿conoces tú alguno más eficaz para escapar de ti mismo?"
"Nos bastaba mirarnos y sabernos. Nada importaba los silencios, el tedio de las primeras horas de la tarde. Estábamos juntos y era suficiente. Cuando ella se fue, todavía lo vi más claro: aquellas sobremesas sin palabra, aquellas miradas sin proyecto, sin esperar grandes cosas de la vida, eran sencillamente la felicidad."
"Lo nuestro fue una especie de convenio tácito, con ciertas vacilaciones al principio, pero definitivamente implantado tras la medalla del Salón de Otoño. Ese premio nos cambió la vida. Trajo consigo un despegue y una ampliación de horizontes, que nos indujo a preocuparnos más de mi trabajo, nuestros hijos y nuestro dinero. Ella asumió esta tarea espontáneamente, sin imposición de nadie. Y si yo no le pedí la gestión de nuestras cosas, tampoco consideré machista avenirme a que lo hiciera. La nuestra era una empresa de dos, uno producía y el otro administraba. Normal, ¿no? Ella nunca se sintió postergada por eso. Al contrario, le sobró habilidad para erigirse en cabeza sin derrocamiento previo. Declinaba la apariencia de autoridad, pero sabía ejercerla"
"Si la muerte es inevitable, ¿no habrá sido preferible así?"
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domingo, 14 de junio de 2009
Jorge Bucay
Esta mañana en la Feria del libro de Madrid, estaba firmando el gran Jorge Bucay. Adoro sus "Cartas para Claudia" (su hija).
Autor entre otras obras de : Déjame que te cuente, Cuentos para pensar, Amarse con los ojos abiertos, 20 pasos hacia adelante y El candidato.
También escribió los cuatro libros que constituyen la serie Hojas de Ruta: El camino de la auto-dependencia, El camino del encuentro, El camino de las lágrimas y El camino de la felicidad.
Uno de mis relatos predilectos es el de la hoja de enredadera, abajo dejo el enlace de la narración con la voz del autor.
Al verle firmar, observo que se toma su tiempo, que charla con sus admiradores, que les explica y contesta sus dudas. Debe ser un gran tipo. Atrás queda aquel feo asunto de unos textos plagiados, allá por el 2005.
Una cita suya:
"Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes."
Enlaces:
Wikipedia: Jorge Bucay
Vídeos: La hoja de la enredadera
Este es casi el testamento que le quisiera dejar a mi propia hija. Aquí
Entrada dedicada a mi buena amiga AqUIEstOYyo
sábado, 7 de febrero de 2009
Edgar Allan Poe
Era la época en que el Sr. del círculo de lectores nos traía a casa un par de libros al mes, que yo elegía y mi madre pagaba.
Me atrajo mucho, esa neblina de misterio y romanticismo de sus escritos. Pero no fue hasta años más tarde, cuando descubrí la profundidad de su poesía.
UN SUEÑO
¡Recibe en la frente este beso!
Y, por librarme de un peso
antes de partir, confieso
que acertaste si creías
que han sido un sueño mis días;
¿Pero es acaso menos grave
que la esperanza se acabe
de noche o a pleno sol,
con o sin una visión?
Hasta nuestro último empeño
es sólo un sueño
dentro de un sueño.
Frente a la mar rugiente
que castiga esta rompiente
tengo en la palma apretada
granos de arena dorada.
¡Son pocos! Y en un momento
se me escurren y yo siento
surgir en mí este lamento:
¡Oh Dios! ¿Por qué no puedo
retenerlos en mis dedos?
¡Oh Dios! ¡Si yo pudiera
salvar uno de la marea!
¿Hasta nuestro último empeño
es sólo un sueño dentro de un sueño?
Versión de Carlos Arturo Torres
Fragmento sacado de A media voz
domingo, 7 de diciembre de 2008
Truman Capote
viernes, 17 de octubre de 2008
Miguel Hernández

Vientos del pueblo me llevan,
viernes, 3 de octubre de 2008
José Saramago
José Saramago nació en Azinhaga (Portugal) en 1922. Antes de responder a la llamada de la literatura trabajó en diversos oficios, desde cerrajero o mecánico, hasta editor. En 1947 publicó su primera novela, "Tierra de pecado".Periodista y miembro del Partido Comunista Portugués sufrió censura y persecución durante los años de la dictadura de Salazar. A finales de los sesenta Saramago se presentó con dos libros de poemas: " Os poemas possiveis " y " Provavelmente alegría ". Se le considera un «autor tardío», por la demora en su publicación.
Se sumó a la llamada "Revolución de los Claveles" que llevó la democracia a Portugal, en el año 1974. Sus primeras publicaciones en prosa " Manual de pintura y caligrafía " (1977) y "Alzado del suelo " (1980), esta última le reveló como el gran novelista maduro y renovador portugués. Es una novela histórica, situada en el Alentejo entre 1910 y 1979, con un lenguaje campesino, una estructura sólida y documentada, un estilo humorístico y sarcástico que llamó enormemente la atención en su momento. En 1982 ve la luz su novela " Memorial del convento ", a la que siguió: El año de la muerte de " Ricardo Reis ". A esta le sigue posteriormente " La balsa de piedra " (1986), " Historia del cerco de Lisboa " (1989), " El evangelio según Jesucristo " (1991), " Casi un objeto " (1994), " Viaje a Portugal " (1995) y " Ensayo sobre la ceguera " (1996). "Cuadernos de Lanzarote " (1997).
Ha mantenido siempre una postura ética y estética por encima de partidismos políticos. Comprometido con el género humano, de forma general en sus obras hay una gran originalidad dada fundamentalmente por su controvertida visión de la historia y de la cultura.
Par mi el ensayo sobre la ceguera es una obra maestra y uno de los mejores libros que he leído, sin lugar a dudas.
Fragmento de Ensayo sobre la ceguera tomado de Escribirte:
"Se iluminó el disco amarillo. De los coches que se acercaban, dos aceleraron antes de que se encendiera la señal roja. En el indicador del paso de peatones apareció la silueta del hombre verde. La gente empezó a cruzar la calle pisando las franjas blancas pintadas en la capa negra de asfalto, nada hay que se parezca menos a la cebra, pero así llaman a este paso. Los conductores, impacientes, con el pie en el pedal del embrague, mantenían los coches en tensión, avanzando, retrocediendo, como caballos nerviosos que vieran la fusta alzada en el aire. Habían terminado ya de pasar los peatones, pero la luz verde que daba paso libre a los automóviles tardó aún unos segundos en alumbrarse. Hay quien sostiene que esta tardanza, aparentemente insignificante, multiplicada por los miles de semáforos existentes en la ciudad y por los cambios sucesivos de los tres colores de cada uno, es una de las causas de los atascos de circulación o embotellamientos, si queremos utilizar la expresión común.Al fin se encendió la señal verde y los coches arrancaron bruscamente, pero enseguida se advirtió que no todos habían arrancado. El primero de la fila en medio está parado, tendrá un problema mecánico, se le habrá soltado el cable del acelerador, o se le agarrotó la palanca de la caja de velocidades, o una avería en el sistema hidráulico, un bloque de frenos, un fallo en el circuito eléctrico, a no ser que, simplemente se haya quedado sin gasolina, no sería la primera vez que esto ocurre. El nuevo grupo de peatones que se está formando en las aceras ve al conductor inmovilizado braceando tras el parabrisas mientras los de los coches de atrás tocan frenéticos el claxon. Algunos conductores han saltado ya a la calzada, dispuestos a empujar el automóvil averiado hacia donde no moleste. Golpean impacientemente los cristales cerrados. El hombre que está dentro vuelve hacia ellos la cabeza, hacia un lado, hacia el otro, se ve que grita algo, por los movimientos de la boca se nota que repite una palabra, una no, dos, así es realmente, como sabemos cuando alguien, al fin, logre abrir una puerta. Estoy ciego.Nadie lo diría. A primera vista, los ojos del hombre parecen sanos, el iris se presenta nítido, luminoso, la esclerótica blanca, compacta como porcelana. Los párpados muy abiertos, la piel de la cara crispada, las cejas repentinamente revueltas, todo eso que cualquiera puede comprobar, son trastornos de la angustia. En un movimiento rápido, lo que estaba a la vista desapareció tras los puños cerrados del hombre, como si aún quisiera retener en el interior del cerebro la última imagen recogida, una luz roja, redonda, en un semáforo. Estoy ciego, estoy ciego, repetía con desesperación mientras le ayudaban a salir del coche, y las lágrimas, al brotar, tornaron más brillantes los ojos que él decía que estaban muertos. Eso se pasa, ya verá, eso se pasa enseguida, a veces son nervios, dijo una mujer."
Enlace Wikipedia: José Saramago
domingo, 21 de septiembre de 2008
Gabriel García Márquez
Gabriel José de la Concordia García Márquez, "Gabo", escritor colombiano, premio Nobel de Literarura en 1982. No era muy bien visto por el claustro de profesores de los salesianos, por sus tendencias izquierdosas, pero al estar incluida su obra en el plan de estudios...tuvieron que tragar y así leímos "100 años de soledad" y "el coronel no tiene quien le escriba".jueves, 21 de agosto de 2008
Vladimir Nabokov

Nació en San Petesburgo el 10 de abril de 1899 y murió el 2 de julio de 1977 en Montreux. Ecritor de origen ruso, nacionalizado estadounidense. Comenzó escribiendo en ruso para posteriormente alcanzar la fama usando la lengua inglesa. Estudioso del ajedrez y amante de las mariposas (llegó a publicar interesantes contribuiciones sobre lepidópteros), escribía sus obras usando el lápiz.
Alcanzó fama internacional con su obra Lolita(1955), sobre todo tras la realización de la película de Stanley KUBRICK (1962) con banda sonora de Ennio Morricone y una inconmensurable interpretación de James Mason.
lunes, 18 de agosto de 2008
Hermann Hesse

sábado, 5 de abril de 2008
Juan Rulfo

Juan Rulfo nació en Apulco, pequeña localidad de Jalisco, México (16 de Mayo 1918- 7 de Enero 1986) Pasó su infancia en un orfanato de Guadalajara.
Con un libro de cuentos. (El llano en llamas, 1953), una breve novela (Pedro Páramo, 1955) y la recopilación de sus trabajos cinematográficos (El gallo de oro, 1980), Rulfo ya había cumplido con creces ante las exigencias de esa fatalidad que hizo de él un escritor de genio: es decir, del todo inusual, absolutamente preciso y con un sentido enfermizo o apasionado del límite.
Aunque Juan Rulfo, no fue un escritor prolífico, no por ello dejó de ser menos brillante.
Cuando le asediaban con la ciega pregunta: "¿Por qué no escribe ya?"
El llegó a responder: " Porque el escritor no es una fábrica".
La carta que encabeza este post, forma parte de un libro inédito, titulado:
"El aire de las colinas. Cartas a Clara" .
Via el Blog de Sibyla
sábado, 8 de marzo de 2008
Antonio Skármeta

Manuel Rivas

Los comedores de Patatas (Os comedores de patacas) (1992)
En salvaje compañía (En salvaxe compaña)(1994)
¿Qué me quieres, amor? (¿Qué me queres, amor?) (1996)
El lápiz del carpintero (O lapis do carpinteiro) (1998)
Ella, maldita alma (Ela, maldita alma) (1999)
La mano del emigrante (A man dos paíños)(2001)
Las llamadas perdidas (As chamadas perdidas) (2002)
Mujer en el baño (Muller no baño) (2003)
El héroe (O heroe) (2006)
Los libros arden mal (Os libros arden mal)(2006)
viernes, 7 de marzo de 2008
Carlos Ruíz Zafón

martes, 4 de marzo de 2008
Borges
He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.
Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz. Cumplida
no fue su joven voluntad. Mi mente
se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.
Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado
sábado, 1 de marzo de 2008
Jóse Luis Sampedro
Es uno de mis autores predilectos, a parte de la admiración que siento a su persona, me impresiona su forma de escribir.
Indudablemente en la wikipedia hay un artículo suficientemente extenso como para redundar en los datos aquí. No obstante citaré sus novelas:
La estatua de Adolfo Espejo (1939)
La sombra de los días (1947) -1994-
Congreso en Estocolmo (1952)
El río que nos lleva (1961)
El caballo desnudo (1970)
Octubre, octubre (1981)
La sonrisa etrusca (1985)
La vieja sirena, (1990)
Real Sitio (1993)
El amante lesbiano (2000)
La senda del drago (2006)







