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sábado, 24 de enero de 2009

Haruki Murakami

Murakami, se considera discípulo de los autores que ha traducido al japonés como Raymond Carver, Francis Scott Fitzgerald, Raymond Chandler o John Irving .

Únicamente puedo hablar de dos de sus obras, que son las que me he tenido oportunidad de leer, "Kafka en la orilla" y " Sauce ciego, mujer dormida". Puedo decir que sorprende, que nadie queda indiferente después de leer una obra suya.

La de Kafka en la orilla, la compré por mi pasión por Kafka y los comentarios que había leído sobre "Norwegian Wood" en español "Tokio Blues", la obra que lanzó al estrellato editorial a Murakami. Fue para mí un descubrimiento, una nueva forma de narrar y de mirar. Historias entremezcladas hasta el infinito, plagada de personajes extraños, gatos, seres misteriosos, fantasmas...Crea un pliegue espacio tiempo con una maestría espeluznante.

Animado por las buenas sensaciones que me produjo, esta lectura emprendí la lectura de la recopilación de cuentos "Sauce ciego, mujer dormida" que me pareció extraordinario, especialmente el cuento “La chica del cumpleaños” donde Haruki deja la impronta de su estilo y narra el antes y el después de que una chica pida su deseo cumpleaños. Las circunstancias son casi sobrenaturales, pero el deseo no es revelado en ningún momento. Al final se polemiza con ambigüedad si se ha cumplido o no. El lector puede elucubrar sobre cuál podría ser el deseo, pero el propósito del cuento es otro. La habilidad de Murakami, radica precisamente en haber escrito el cuento usando como base lo que no ha dicho en ningún momento.


Si hubiera podido elegir, habría invertido el orden y hubiera elegido la lectura de este último antes, para adentrarme en el universo de este escritor.
Wikipedia: Murakami







viernes, 12 de diciembre de 2008

Julio Cortázar- Las propiedades de un sillón



"...desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferenciade mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas"
Ya somos dos, Julio.
Julio Cortázar me introdujo en el mundo de los cuentos...los cuentos de verdad, sin princesas ni elfos. Los leía con tremenda fruicción. Aún siento angustia leyendo "La casa tomada". Amaba los títulos de algunos de ellos, cómo "Los limpiadores de estrellas" ,las "Instrucciones para matar hormigas en Roma", "Los posatigres" o ""El aplatamiento de las gotas" . Recuerdo uno de mis favoritos, que afortunadamente he conseguido rescatar en Internet y cuelgo aquí íntegro buscando su multiplicación.




Propiedades de un sillón
"En casa del Jacinto hay un sillón para morirse. Cuando la gente se pone vieja, un día la invitan a sentarse en el sillón que es un sillón como todos pero con una estrellita plateada en el centro del respaldo. La persona invitada suspira, mueve un poco las manos como si quisiera alejar la invitación y después va a sentarse en el sillón y se muere. Los chicos, siempre traviesos, se divierten en engañar a las visitas en ausencia de la madre, y las invitan a sentarse en el sillón. Como las visitas están enteradas pero saben que de eso no se debe hablar, miran a los chicos con gran confusión y se excusan con palabras que nunca se emplean cuando se habla con los chicos, cosa que a éstos los regocija extraordinariamente.
Al final las visitas se valen de cualquier pretexto para no sentarse, pero más tarde la madre se da cuenta de lo sucedido y a la hora de acostarse hay palizas terribles. No por eso escarmientan, de cuando en cuando consiguen engañar a alguna visita cándida y la hacen sentarse en el sillón. En esos casos los padres disimulan, pues temen que los vecinos lleguen a enterarse de las propiedades del sillón y vengan a pedirlo prestado para hacer sentar a una u otra persona de su familia o amistad. Entretanto los chicos van creciendo y llega un día en que sin saber por qué dejan de interesarse por el sillón y las visitas. Más bien evitan entrar en la sala, hacen un rodeo por el patio, y los padres, que ya están muy viejos, cierran con llave la puerta de la sala y miran atentamente a sus hijos como queriendo leer su pensamiento. Los hijos desvían la mirada y dicen que ya es hora de comer o de acostarse.
Por las mañanas el padre se levanta el primero y va siempre a mirar si la puerta de la sala sigue cerrada con llave, o si alguno de los hijos no ha abierto la puerta para que se vea el sillón desde el comedor, porque la estrellita de plata brilla hasta en la oscuridad y se la ve perfectamente desde cualquier parte del comedor. "

Otro día le dedicaré una entrada a Rayuela
Enlaces:


Wikipedia
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