viernes, 12 de diciembre de 2008

Julio Cortázar- Las propiedades de un sillón



"...desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferenciade mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas"
Ya somos dos, Julio.
Julio Cortázar me introdujo en el mundo de los cuentos...los cuentos de verdad, sin princesas ni elfos. Los leía con tremenda fruicción. Aún siento angustia leyendo "La casa tomada". Amaba los títulos de algunos de ellos, cómo "Los limpiadores de estrellas" ,las "Instrucciones para matar hormigas en Roma", "Los posatigres" o ""El aplatamiento de las gotas" . Recuerdo uno de mis favoritos, que afortunadamente he conseguido rescatar en Internet y cuelgo aquí íntegro buscando su multiplicación.




Propiedades de un sillón
"En casa del Jacinto hay un sillón para morirse. Cuando la gente se pone vieja, un día la invitan a sentarse en el sillón que es un sillón como todos pero con una estrellita plateada en el centro del respaldo. La persona invitada suspira, mueve un poco las manos como si quisiera alejar la invitación y después va a sentarse en el sillón y se muere. Los chicos, siempre traviesos, se divierten en engañar a las visitas en ausencia de la madre, y las invitan a sentarse en el sillón. Como las visitas están enteradas pero saben que de eso no se debe hablar, miran a los chicos con gran confusión y se excusan con palabras que nunca se emplean cuando se habla con los chicos, cosa que a éstos los regocija extraordinariamente.
Al final las visitas se valen de cualquier pretexto para no sentarse, pero más tarde la madre se da cuenta de lo sucedido y a la hora de acostarse hay palizas terribles. No por eso escarmientan, de cuando en cuando consiguen engañar a alguna visita cándida y la hacen sentarse en el sillón. En esos casos los padres disimulan, pues temen que los vecinos lleguen a enterarse de las propiedades del sillón y vengan a pedirlo prestado para hacer sentar a una u otra persona de su familia o amistad. Entretanto los chicos van creciendo y llega un día en que sin saber por qué dejan de interesarse por el sillón y las visitas. Más bien evitan entrar en la sala, hacen un rodeo por el patio, y los padres, que ya están muy viejos, cierran con llave la puerta de la sala y miran atentamente a sus hijos como queriendo leer su pensamiento. Los hijos desvían la mirada y dicen que ya es hora de comer o de acostarse.
Por las mañanas el padre se levanta el primero y va siempre a mirar si la puerta de la sala sigue cerrada con llave, o si alguno de los hijos no ha abierto la puerta para que se vea el sillón desde el comedor, porque la estrellita de plata brilla hasta en la oscuridad y se la ve perfectamente desde cualquier parte del comedor. "

Otro día le dedicaré una entrada a Rayuela
Enlaces:


Wikipedia
Página oficial

3 comentarios:

AqUÍstOYyO dijo...

Uhmm, yo quiero ese sillón. Lo necesito para sentarme en él tan pronto como la cabeza o las piernas empiecen a fallarme.

Por desgracia, no he sido capaz de leer "Rayuela"- tampoco "Ulises" de Joyce (sonrojo). Lo he intentado al menos en tres ocasiones, pero debe ser demasiado original para mi. Sí leí "Historias de Cronopios y Famas". No estoy segura si el único cuento cuyo argumento recuerdo pertenece a esa obra (creo que no). Me impresíonó mucho. Se desarrolla en un atasco de fin de semana en las afueras de París. Trataré de averiguarlo. Y volveré a intentar lo de "Rayuela". Espero ese post para animarme.

Arturo dijo...

Siempre he pensado que los libros te encuentran y ese encuentro debe ser en el momento justo. No es lo mismo leer a Becquer en plena revolución de las hormonas, que a los 90 años. Quizá no era el momento, y quizá tampoco lo sea ahora. Es posible que si releo Rayuela, ahora no me guste tanto ¿Quién sabe?

Alice dijo...

La historia del atasco se encuentra en "Todos los fuegos el fuego". Es impresionante y todavía la recuerdo después de más de quince años...