sábado, 3 de mayo de 2014

Literatura juvenil ESO


Debo estar haciéndome viejo, lo cual me asusta mucho, ya que siempre pensé que cuando llegara ese momento sería sabio y estoy muy lejos de la sabiduría. Digo esto por que me quedo estupefacto con los libros obligatorios que le han seleccionado a mi hija en el Instituto. Comprendo que en los tiempos que corren, no les aficionará a la lectura abrir las páginas de 20.000 leguas de viaje submarino. Comprendo que el Sandokán de Salgari puede tener artrosis y comprendo también que quizá la Ilíada sea excesiva a esas edades, donde los únicos mitos que conocen son los One Direction.
Lo que no puedo comprender, con todo mi respeto hacia estos nuevos autores de literatura juvenil, es que traten a los futuros bachilleres como concursantes de Gran Hermano.
Con 14 años leí "Las ratas" de Miguel Delibes y he de decir que está a años luz del apestoso y pueril texto que le han recetado a mi hija. Bien es cierto que tuve un profesor que me descubrió la magia de las palabras.
No daré el nombre del autor, ni del libro por educación y porque en cada Instituto escogen libros diferentes.
Dejo unas recetitas de lectura para jóvenes y los que no lo son tanto que a mi modesto entender tienen más posibilidades de incentivar el amor por la lectura que los ya comentados del plan de estudios de la ESO.(Pinchando el enlace os lleva a la librería y a su versión en tapa blanda)


Las ratas (Miguel Delibes)

El sueño eterno (Raymon Chandler) 

El Hobbit (J.R.R. Talkien)  Mejor que la película. 

Estudio en escarlata (Sir Arthur Conan Doyle)

La Ilíada (Homero)

miércoles, 23 de abril de 2014

Feliz noche de los libros


Feliz día de San Jorge a todos.

viernes, 18 de abril de 2014

Muera Gabriel García Marquez

Hoy en México ha fallecido Gabriel García Marquez, a los 87 años.
La literatura que quedó huérfana con el fallecimiento de Saramago, hoy ha enviudado, con la marcha del padre de 100 años de soledad.

 Aún recuerdo el verano que en el que me empaché gustoso de sus libros con "El amor en los tiempos del cólera", "Crónica de una muerte anunciada", "el general en su laberinto"y por supuesto releyendo 100 años. Es curioso pero aunque nunca le conocí, siento como si tuviera una deudad con el, que no podré saldar nunca, por los momentos que la lectura de sus obras me hicieron pasar.

Descanse en paz.



domingo, 9 de marzo de 2014

El orden alfabético - Juan José Millás


Fiel a sí mismo, Millás explora los difusos límites de la realidad y crea un texto casi metafísico que parte de lo extraño (una vez más) para viajar por esas fronteras reales e imaginarias.

En esta ocasión el que camina por esos límites es Julio, que tiene la capacidad de trasladarse a una realidad alternativa  donde todo es más brillante.  A ese lado del espejo está salvo de los problemas que le plantea la vida, hasta que llega el caos cuando todos los  libros salen volando, los cuadernos, las revistas, los periódicos y se llevan las palabras. Poco a poco se van borrando las definiciones de la mente de la humanidad y lo que comienza siendo divertido para los colegiales, se convierte en un gran problema.

La mágica y singular desaparición de las palabras, la soledad, el sueño, la fiebre y los traumas infantiles son algunos de los mimbres que usa Millás para tejer este interesante cesto que sin duda recomiendo.
Nota al margen:
En cierto sentido Millás es el Murakami español o quizá sería más propio decir que Murakami es el Millás japonés.

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sábado, 8 de marzo de 2014

Las tres bodas de Manolita

http://www.amazon.es/Las-tres-bodas-Manolita-Andanzas/dp/8483838451/?_encoding=UTF8&camp=3626&creative=24790&linkCode=ur2&qid=1394254856&sr=8-1&tag=tinteroarena-21
Ya  está a la venta el último libro de Almudena Grandes, "Las Tres Bodas de Manolita", que es la tercera entrega de la serie Episodios de una guerra interminable.
La biblioteca de Azuqueca, fué bautizada con el nombre de  AlmudenaGrandes y desde hace años nos honra con su presencia cada vez que estrena libro y ya la estamos esperando con ganas.
No suelo recomendar libros que no me he leído pero estoy seguro que en este caso no me equivocaría si lo hiciera ya que es una magnífica escritora y absolutamente todo lo que he leido suyo me ha gustado.
Con este artículo comienza una nueva vida de este rincón que me comprometo a mantener semanalmente.


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FORMATO KINDLE: 13,29€

lunes, 28 de enero de 2013

La marca del meridiano - Lorenzo Silva

Hace ya mucho tiempo que el premio planeta perdió la brújula de la buena literatura. Recuerdo el año que ganó Cela, (creo que fué en el 94) y en esa edición retiraron sus obras Miguel Delibes y García Márquez por que les habían ofrecido el premio.
Que Lorenzo Silva mandara su obra bajo el pseudónimo de Bernie Halls, no engaña a nadie ya que en cuanto aparecen el brigada Bevilacqua y la sargento Chamorro, todo el jurado debía saber quién era el autor, por razones obvias.
Dejando a parte las tripas del premio, la novela está escrita con oficio y tiene algunos momentos en que la trama está bien cosida, pero son más numerosos los borrones y las prisas por resolver a zarpazos el nudo de la obra. Hay personajes secundarios que podrían haber dado un juego excelente y que abandona con un par de pinceladas y otros a los que dedica más tiempo y quedan deslabazados.
Continúa Lorenzo Silva cargando a su filón de oro Bevilacqua de tintes machistas a lo largo de todo el texto, cuando sería mucho más rico el personaje si tomara distancia de ese cliché cuartelario.
Que lejos del "Alquimista impaciente" y "La flaqueza del bolchevique". En definitiva un producto del marketing de planeta que les llenará los bolsillos y que se hundirá con el paso del tiempo en los estantes más olvidados de la biblioteca.

Enero 2013 (ebook)

domingo, 27 de enero de 2013

El tiempo entre costuras - María Dueñas

El tiempo entre costuras escrita por María Dueñas narra la azarosa vida de Sira Quiroga, una joven modista que abandona Madrid antes del comienzo de la guerra civil abandonando a su novio de toda la vida,  enamorada de un vividor con alma de chulo. Juntos se instalan en Tánger, un crisol exótico y cosmopolita lleno de oportunidades e intensa vida social.
Abandonada por Ramiro, sola y desorientada, el destino y la necesidad de subsistir la arrastra a aceptar la ayuda de nuevas amistades de reputación un más que dudosa. Se creará una nueva identidad y logrará poner en marcha un exclusivo taller de costura em Tetuán, en el que atenderá a clientas de orígenes variopintos.  Al terminar la Guerra Civil y  con los ecos de la guerra europea resonando en la distancia, el destino de Sira queda ligado al de un puñado de carismáticos personajes --Rosalinda Fox, Juan Luis Beigbeder, Alan Hillgarth-- que la empujarán hacia un inesperado compromiso convirtiéndose en espia.
 

He léido algún comentario  quizá poco afortunado de sus semejanzas con Casablanca (una de mis películas de referencia),y he de decir al respecto, en mi humilde opinión de esta novela, es más un canto a la superación personal que una oda al amor.  En su favor destacar el ritmo imparable y adictivo que tiene. En el plato de las contras señalar que en ocasiones se pierde en descripciones un tanto farragosas. En definitiva un bestseller con mimbres de bestseller.

Agosto 2012

Riña de gatos -Eduardo Mendoza



 Sin ser una novela histórica, ni mucho menos,  tengo que decir que el entorno en el que se desarrolla está descrito de forma muy trabajada y muy documentado. Mendoza con su maestría nos traslada al Madrid de la preguerra y nos mete entre las bambalinas de la gestacióm de  la Guerra Civil.
Bajo la neutral e inglesa mirada de un experto en la pintura de Velázquez (Whitelands ),que viaja a Madrid para realizar un peritaje, la trama nos conduce  desde los mitines propagandísticos del Marqués de Estella (Jose Antonio) a las asambleas clandestinas de los comunistas, desde las tripas de la Falange  y los camisas viejas (Sánchez Mazas, Fernández Cuesta)  a las secretas reuniones de los todavía indecisos golpistas (Franco, Mola y Queipo de Llano). 
De la mano del narrador omniscente, nos adentramos en el despacho de Manuel Azaña, y somos zarandeados por los manejos del espionaje inglés, los servicios secretos soviéticos y la policía española. 
Mendoza cose con un hilo excepcional, todos y cada uno de los escenarios, aparentemente antagónicos, como la prostitución por supervivencia y las conspiraciones aristocráticas y en medio de todo una trama de amores y un Velázquez desaparecido en el tiempo que se intenta vender para sufragar el levantamiento.
Valga como muestra la extraordinaria descripción que hace de Franco:

“Es el más joven de todos y el menos marcial. Bajo, tripudo, con una calvicie incipiente, tiene la cara flácida y la voz atiplada. No fuma, no bebe, no juega y no es mujeriego. El que, pese a todo, goce de un enorme prestigio en el Ejército y fuera de él dice mucho de sus cualidades profesionales. Azaña siempre contó con él por su extraordinaria capacidad de organización y por considerar que, no obstante su profundo conservadurismo, un puntilloso sentido del deber le impedirá actuar contra la República. Y así ha sido hasta el día de hoy: varias veces le ha propuesto sumarse a proyectos golpistas y otras tantas se ha negado o, por lo menos, no ha dado su conformidad de un modo explícito"


A título personal, diré que esta obra entra por derecho propio entre mis candidatas a una relectura reposada. El estilo de Mendoza, sencillo y salpicado de cultismos está preñado de ironía y escepticismo y hace que sea una delicia leer esta novela.
Octubre-2012

domingo, 20 de enero de 2013

Escupiré sobre vuestra tumba

Tras el inmerecido éxito de las 50 sombras de Grey, que está causando furor por su contenido altamente erótico, he recordado  Escupiré sobre vuestra tumba de Boris Vian que leí hace ya mucho tiempo. La publicó bajo el heterónimo de "Vernon Sullivan" en 1946. Recuerdo que la leí sentado al sol, apoyado sobre la pared del cuartel de Cartagena cuando hacía la mili. Su realismo descarnardo me impresionó. El libro (que no se corresponde con la edición de la carátula adjunta, estaba ilustrado por Jean Boullet.
Ahora en el Ebook y sin ilustraciones su lectura me ha seguido impresionando. Dudo mucho que el bestseller de las 50 sombras llegue a ser ni siquiera (valga el juego de palabras) una sombra de esta J'irai cracher sur vos tombes.
Bien es cierto que la temática es diferente y que el único nexo es el tratamiento explícito del sexo entre sus líneas.

ARGUMENTO
Lee Anderson es un afroamericano de piel casi blanca, que aterriza en un pueblo sureño de la América profunda para hacerse cargo de una librería. En el bar de enfrente se reúnen  los jóvenes del pueblo que están sedientos de alcohol y sexo.

Narrado en primera persona el propio Lee nos va desvelando su plan secreto, que no es otro que  vengar la muerte de su hermano, que murió linchado y colgado por haberse enamorado de una mujer blanca.

CRÍTICA Y RECOMENDACIÓN

Es una obra violenta, cruda y descarnada que de una manera extraña, hace que surja cierta empatía con el protagonista, que al fin y al cabo no deja de ser un asesino. De lectura fácil y rápida, creo que es una obra muy recomendable.

Enero 2013 (segunda lectura)

BORIS VIAN

Boris Vian, llevó una vida más propia de un hombre del Renacimiento, que de su época. Murió joven antes de cumplir los 40. Músico de Jazz consumado, crítico de cine, escritor de novelas, articulista, dramaturgo, poeta, libretista, director de orquesta...Compartió andanzas con Sartre (quién le animó a escribir con pasión) y Camus para quién trabajó como crítico de Jazz en la revista  Combat que regentaba el autor de "La peste".
Fue socio del legendario club fundado años atrás por Django Reinhardt, el "Hot Club de France".

 
     En 1942 tras obtener su título de ingeniero, se unió a la formación de músicos aficionados dirigida por el clarinetista Claude Abadie que tocaba el estilo de jazz de New Orleáns y paralelamente escribió sus primeras novelas Trouble dans les Andains y Vercoquin y el plancton. En esta última se ven reflejadas sus actividades reales, como pueden ser su trabajo en la Asociación Francesa de Normalización y la organización de desmesuradas fiestas. 

En 1944, Boris Vian se encuentra con el clarinetista, Claude Luter y después de tocar con el, abrieron efímeramente el "New Orleáns Club" en St Germain des Près. 
En 1946 su actividad literaria se impuso a la musical debido por un lado a su delicada salud (murió con 39 años) y por otro al empuje que recibió de Jean-Paul Sartre que le animó a escribir con pasión. 

     Sin poder tocar por consejo médico, Boris Vian, fundó junto a sus hermanos un local destinado a convertirse en uno de los mejores del barrio parisino de St. Germain, el "Tabou" frecuentado asiduamente por intelectuales, literatos, músicos, poetas, amigos y toda la sociedad cultural parisina de su época. 
En 1946 publicó dos novelas: La espuma de los días y El otoño en Pekín
Abandonó definitivamente su trompeta en 1950, año en el que escribió  "La Hierba Roja", y tras de sí dejó escasas grabaciones, siendo las mas importantes: "Rosseta" con el clarinetista, Claude Luter en 1944, "Muskrat Ramble" con Claude Abadie en 1946; y "Basin Street Blues" con sus hermanos en 1947. 

Escribió bajo numerosos heterónimos, sien el más famoso de ellos el de "Vernon Sullivan" bajo el cual publicó "Escupiré sobre vuestra tumba" cuyos derechos vendió para una adaptación cinematográfica. Aunque inicialmente estuvo encargado del guion, tras diversas peleas con la productora, el director y el guionista, Vian quedó fuera del proyecto y asistió de incógnito al preestreno de la película, en el cine Le Petit Marbeuf, cerca de los Campos Elíseos; falleció de un ataque cardiaco que sufrió durante la proyección de la película.



viernes, 11 de enero de 2013

El cartero y Pablo Neruda- fragmento

"...
—Mario Jiménez, aparte de Odas elementales tengo libros mucho mejores. Es indigno que me sometas a todo tipo de comparaciones y metáforas.
—¿Don Pablo?
—¡Metáforas, hombre!
—¿Qué son esas cosas?
El poeta puso una mano sobre el hombro del muchacho.
—Para aclarártelo más o menos imprecisamente, son modos de decir una cosa comparándola con otra.
—Deme un ejemplo.
Neruda miró su reloj y suspiró.
—Bueno, cuando tú dices que el cielo está llorando. ¿Qué es lo que quieres decir?
—¡Qué fácil! Que está lloviendo, pu'.
—Bueno, eso es una metáfora.
—Y ¿por qué, si es una cosa tan fácil, se llama tan complicado?
—Porque los nombres no tienen nada que ver con la simplicidad o complicidad de las cosas. Según tu teoría, una cosa chica que vuela no debiera tener un nombre tan largo como mariposa. Piensa que elefante tiene la misma cantidad de letras que mariposa y es mucho más grande y no vuela —concluyó Neruda exhausto. Con un resto de ánimo, le indicó a Mario el rumbo hacia la caleta. Pero el cartero tuvo la prestancia de decir:
—¡Putas que me gustaría ser poeta!
—¡Hombre! En Chile todos son poetas. Es más original que sigas siendo cartero. Por lo menos caminas mucho y no engordas. En Chile todos los poetas somos guatones.
Neruda retomó la manilla de la puerta, y se disponía a entrar, cuando Mario mirando el vuelo de un pájaro invisible, dijo:
—Es que si fuera poeta podría decir lo que quiero.
—¿Y qué es lo que quieres decir?
—Bueno, ése es justamente el problema. Que como no soy poeta, no puedo decirlo.
El vate se apretó las cejas sobre el tabique de la nariz.
—¿Mario?
—¿Don Pablo?
—Voy a despedirme y a cerrar la puerta.
—Sí, don Pablo.
—Hasta mañana.
—Hasta mañana.
Neruda detuvo la mirada sobre el resto de las cartas, y luego entreabrió el portón. El cartero estudiaba las nubes con los brazos cruzados sobre el pecho. Vino hasta su lado y le picoteó el hombro con un dedo. Sin deshacer su postura, el muchacho se lo quedó mirando.
Volví a abrir, porque sospechaba que seguías aquí.
—Es que me quedé pensando.
Neruda apretó los dedos en el codo del cartero, y lo fue conduciendo con firmeza hacia el farol donde había estacionado la bicicleta.
—¿Y para pensar te quedas sentado? Si quieres ser poeta, comienza por pensar caminando. ¿O eres como John Wayne, que no podía caminar y mascar chiclets al mismo tiempo? Ahora te vas a la caleta por la playa y, mientras observas el movimiento del mar, puedes ir inventando metáforas.
—¡Deme un ejemplo!
—Mira este poema: «Aquí en la Isla, el mar, y cuánto mar. Se sale de sí mismo a cada rato. Dice que sí, que no, que no. Dice que sí, en azul, en espuma, en galope. Dice que no, que no. No puede estarse quieto. Me llamo mar, repite pegando en una piedra sin lograr convencerla. Entonces con siete lenguas verdes, de siete tigres verdes, de siete perros verdes, de siete mares verdes, la recorre, la besa, la humedece, y se golpea el pecho repitiendo su nombre». —Hizo una pausa satisfecho—. ¿Qué te parece?
—Raro.
—«Raro». ¡Qué crítico más severo que eres!
—No, don Pablo. Raro no lo es el poema. Raro es como yo me sentía cuando usted recitaba el poema.
—Querido Mario, a ver si te desenredas un poco, porque no puedo pasar toda la mañana disfrutando de tu charla.
—¿Cómo se lo explicara? Cuando usted decía el poema, las palabras iban de acá pa'llá.
—¡Como el mar, pues!
—Sí, pues, se movían igual que el mar.
—Eso es el ritmo.
—Y me sentí raro, porque con tanto movimiento me marié.
—Te mareaste.
—¡Claro! Yo iba como un barco temblando en sus palabras.
Los párpados del poeta se despegaron lentamente.
—«Como un barco temblando en mis palabras».
—¡Claro!
—¿Sabes lo que has hecho, Mario?
—¿Qué?
—Una metáfora."





El cartero y Pablo Neruda - Antonio Skarmeta

Este verano me lo llevé en la maleta para releer. Un libro excepcional que por una vez fue magníficamente versionado en su película correspondiente, con una magistral interpretación de Máximo Troisi y quizá la mejor de Maria Grazia Cucinotta.

Resumen:
Un joven adolescente reniega del oficio de su padre(pescador) y consigue un empleo mal pagado de cartero. Su única misión es llevar el correo de la Caleta a isla Negra a un único cliente: Pablo Neruda. La acción transcurre desde junio de 1969, hasta la muerte de Pablo Neruda, en septiembre de 1973.
Mario Jiménez,(así se llama el joven) se enamora de una muchacha que trabaja en una hostería con su madre Doña Rosa viuda de González.
Mario pasaba cada día por la oficina de correos, donde D. Cosme le entregaba la correspondencia de Neruda.
Mario se enamora locamente de Beatriz, y la corteja a base metáforas. Beatriz también siente lo mismo por él, pero Doña Rosa, no quiere que Mario vaya más por la hostería, y decide escribirle una carta a Pablo para decirle que un tal Mario Jiménez, es un seductor de menores.
Pablo recibe una carta para que se presente como candidato a la Presidencia de la República y poco convencido sintiéndose hoja de un árbol gigante que era el pueblo chileno acepta presentarse, el 4 de Septiembre llegó la noticia que Salvador Allende había ganado las elecciones en Chile.
Pablo ayuda a Mario y consigue convencer a la madre de Beatriz para que éstos puedan llegar a ser novios. Al final la madre cede y se casan.
Allende nombra a Neruda embajador de París y Mario se queda sin trabajo, pero el gobierno de la Unidad Popular, hizo sentir su presencia en la caleta, cuando la dirección de Turismo elaboró un plan de vacaciones para los trabajadores de una fábrica téxtil en Santiago.
Neruda le envía una grabadora Sony, con micrófono incorporado a Mario para que le grabe todos los sonidos de la isla Negra.
Mario y Beatriz, un tiempo después, tienen un hijo que se llamaría Pablo Neftalí Jiménez González.
Neruda, gana el Premio Nobel de Literatura, y Mario y su familia lo ven en la caleta desde un televisor que les habían puesto en la hosteria.
A partir de ahí, Neruda se pone enfermo y muere el 23 de septiembre de 1973. Mario, Rosa Beatriz y hasta el mismo Pablo Neftalí se enteran en el televisor de la hostería. Aquella misma noche, unos hombres le hicieron unas preguntas. El coche del diputado Labbé marchó y otro hombre le hizo subir en un coche, donde al entrar escuchó por la radio que las tropas habían ocupado la editorial Quimantú, y habían procedido a secuestrar la edición de varias revistas subversivas, tales como “Nosotros los hilenos”, “La Paloma” y “La Quinta Rueda”.
Años después se enteró que la Quinta Rueda la escribió un poeta llamado Jorge Teillier y que no recordaban un texto llamado: Retrato a lápiz de Pablo Neftalí Jiménez González.

Agosto 2012 (3ªlectura)

Vuelta a casa

Desde la muerte de Saramago, aquel viernes 18 de junio de 2010, no había vuelto a visitar este rincón. No es que haya dejado de leer, pero se me quitaron las ganas de pasar por aquí. Muchas cosas han cambiado desde entonces. Ahora el 80% de mis lecturas/relecturas las hago en mi Kindle y aunque no he abandonado el placer del tacto sosegado del papel, he de confesar que la comodidad de este engendro electrónico me ha cautivado. Colma con creces mi voracidad lectora y me soluciona el problema del finito espacio de mis estanterías.
Hoy me propongo abrir de nuevo la puerta, limpiar el polvo acumulado y llenar la estantería de este rincón con palabras robadas.
Y para celebrar esta apertura la ilustro con una de las últimas fotos que tomé el 2012 en la puerta de la mayor biblioteca sin libros del mundo, en Santiago de Compostela.



viernes, 18 de junio de 2010

Adiós a un buen hombre


Acabo de enterarme, de la noticia hace menos de dos horas. Hoy 18 de junio de 2010, a las dos menos cuarto, a los 87 años, en su casa de Lanzarote ha muerto José Souda (Saramago). Le eché de menos en la feria del Libro y ahora le echaré de menos siempre.
Este año parte de mis vacaciones las pasaré en su isla, pero ya no podré estrecharle la mano en Tías como la última vez. No podré expresarle de nuevo mi admiración, por su literatura, por su brillantez intelectual, pero sobre todo mi incondicional apoyo a su incansable lucha por un mundo mejor y más justo.
Se ha ido, casi en silencio, bajo el ruido del gobierno absoluto de los mercados, y el oportuno estruendo de las vuvucelas, que nos distraen.
Ahora, si que nos hemos quedado ciegos irremediablemente, Don José.

jueves, 17 de junio de 2010

Feria del libro 2010- Ya nada es como antes

Miguel Ángel Almodovar
Todo cambia, el tiempo todo lo cambia, aunque creo que los que cambiamos somos nosotros. Atrás quedan esos agradables paseos por la Feria del Libro, con algua edición bajo el brazo, guardando cola, a la espera de conseguir la firma de Alberti, Saramago, Cela, Gala, Muñoz Molina, Ana María Matute, José Luis Sampedro, Julián Marías o su hijo Javier, Delibes, Octavio Paz, Benedetti...

Hoy las casetas las pueblan autores como Miguel Ángel Rodríguez (los dos, ·el sevilla· y el otro), Miguel Ángel Almodóvar, Ana García Siñeriz, Cristian Gálvez, César Vidal, Valdano, Bob Esponja...

Se que quedan algunos merecedores de gastarse los euros en comprar una de sus obras, pero hay que rebuscar, entre tantos televisivos comunicadores, y ni siquiera las colas son como antes, ya no dan pistas de dónde están los grandes. Este año las más numerosas, eran las de Gerónimo Stilton (el ratón de los libros de mi hija) y la de César Vidal.









Ana García Siñeriz





domingo, 13 de junio de 2010

Antonio Gala- Charlas con Troylo


Comenzaban los años 80, y cada domingo por la mañana me echaba a la calle temprano para comprar "El País". Lo primero que leía era la última página de su suplemento dominical. La firmaba Antonio Gala, y en ella mantenía una charla sobre lo divino y lo humano con su perro Troylo. Ayer le ví en la Feria del Libro, quizá por última vez, y recordé aquellos impagables momentos de domingo. Me vino a la memoria, aquel café que compartí con él y el mancebo que le acompañaba, en el Barbieri de Lavapiés. No me dejó pagar, con el tiempo comprendí que una conversación tan inteligente y agradable era demasiado cara.
He subido a la buhardilla (todavía lo escribo así) y he buscado la carpeta dónde guardé con admiración, todas aquellas últimas páginas de la revista. Las repaso emocionado y me quedó leyendo la última de sus charlas con Troylo.
ADIÓS
"Esta noche también he soñado contigo.
Corrías sobre el césped del jardín, vivo y dichoso, abanderando el rabo. Corrías hacia mí, me reclamabas. Tu ladrido pequeño henchía la mañana.
He alargado la mano, todavía dormido, buscando por la cama a tientas tu cabeza. Sin encontrarte, Troylo.
He encendido la luz. No estabas, Troylo.
No volverás a estar...
Dicen que no se pierde sino lo que nunca se tuvo. Es mentira.
Yo te tuve: te tuve y no te tengo.
Al pie del olivo que juntos estrenamos, una calva en el césped indica dónde estás.
El césped que plantamos hace nada para que tú corrieras, divertido, sobre él; para que tú, al venir la primavera y su templado soplo, te revolcaras jugando sobre él.
Tú no tendrás más primaveras, Troylo.
Ahora eres tú quien abona ese césped. En esto acaba todo.
¿Quién puede hacerse cargo de tal contradicción?
¿Pueden morir del todo alguna vez unos ojos que se han mirado tanto, se han entendido tanto, se han consolado tanto?
Quizá tú ahora habitas con quien más has querido.
Quizá tú ahora eres —si es que eres— más feliz que conmigo.
Quizá tú trotas, moviendo la menuda grupa, por los verdes campos del Edén. Pero durante once años y medio anduviste enredado a mis piernas;
arrebujaste tu lealtad a mi vera; me seguiste a dos pasos por este mundo que, sin ti, no es el mismo. Continuarán los pájaros y los amaneceres, el chorro de la fuente ascenderá en el aire, como la vida, sólo para caer.
Pero no estarás tú, Troylo, compañero irrepetible mío.
Nunca más, nunca más.
Ya no habrá que sacarte a la calle tres veces cada día, ni tampoco habrá que sacarte las muelas de noviembre, ni acercarás resoplando el hocico a los respiraderos de los coches,
ni te asomaras encantado por las ventanillas, ni me recibirás —enloquecido el rabo, ladrando y manoteando— a la puerta de la casa.
Ya no habrá que secarte cuando llueva, ni cepillarte por la mañana al salir de la ducha, ni reñirte porque pides comida: ya no sabré qué hacer con el trocito último del filete...
Nunca más.
Y no me hago a la idea.
¿Qué es lo que has hecho, Troylo?
Quiero dormir para soñar contigo, para jugar contigo y regañarte, para no comprobar que te he perdido. Con la garganta apretada he mandado hoy retirar tus breves propiedades:
tu toalla, tu manta, tu cepillo, tu peine y tus correas...
Las he mandado retirar, pero no lejos.
Porque a lo mejor una mañana te veo regresar, alegre y frágil, cariñoso y sonoro.
(Acaso esta pesadilla es una broma tuya, y se abrirá una puerta y tú aparecerás. De mis oídos no se quita el ritmo de tus pasos, ni la impaciencia de tu cascabel.)
O a lo mejor soy yo el que se acerca una mañana a ti —quién sabe— y te silbo y te llamo y tú levantas la cabeza con el gesto de siempre.
No te preocupes, Troyio: si nada dura —ni el amor—, tampoco la muerte durará.
En donde sea, estaremos todos juntos de nuevo, riendo y bromeando.
Si no, no habría derecho.
Mientras entró y salió la gente de mi vida —de nuestra vida—, tú permaneciste a mi lado, imperturbable, fiel, idéntico, amoroso.
Juntos pasamos por la compañía y por la soledad.
Llegaste, Troylo, a ser yo mismo de otro modo.
El infortunio o el gozo, siempre los compartimos.
Quien a mí me dejó, te dejó a ti, y te quería quien a mí me quiso.
Me hablaba yo, y era a ti a quien hablaba.
La muerte se ha interpuesto en la conversación una vez más, la muerte.
Ahora sí que envejezco, ahora si que estoy solo.
Es la primera vez que te has portado mal conmigo.
Desde la ventana veré y el olivo y a tí al pie del olivo.
Troylo, amigo mio, interminablemante bajo el césped.
La muerte ha interrumpido nuestras charlas.
Descansa en paz, Nadie jamás podrá sustituirte.
Hasta luego.
Hasta después "

Antonio Gala

jueves, 10 de junio de 2010

Amin Maalouf- El reconciliador


Acaba de recibir el Príncipe de Asturias de las Letras por su defensa de la tolerancia.
Aunque nació en Beirut, los primeros años de su infancia los pasó en Egipto. Su padre es un periodista conocido en Líbano, además de poeta y pintor. Estudió la primaria en Beirut en un colegio francés de jesuitas.
Capitalistas, marxistas, místicos, laicos, fanáticos, republicanos, nacionalistas, europeos, árabes, asiáticos... Nadie se salva. La pluma de Amin Maalouf sólo obedece a una ciega y férrea defensa de la humanidad, de los derechos humanos universales, de la convivencia y la paz a través de la cultura y la educación.
En León el africano (1986), cuenta la vida de un moro de Granada que viajó por África y el Mediterráneo en nombre del humanismo.
Maalouf como joven corresponsal recorrió varios conflictos bélicos, escribiendo sus crónicas para la revista Jeune Afrique. Estuvo en Vietnam, Haití, Angola, Mozambique, países acosados por la guerra. Ese bagaje le confirmó ya su sentencia: el mundo va mal, muy mal. Y no parece dispuesto a mejorarse.
En Las cruzadas vistas por los árabes (1983) dio la vuelta a la Historia para ver las cosas desde otra perspectiva, la otra orilla.
Obras:

1986 - León el Africano
1988 - Samarcanda
1991 - Los jardines de luz
1992 - El primer siglo después de Béatrice
1993 - La roca de Tanios (Premio Goncourt)
1996 - Las escalas de Levante
2000 - El viaje de Baldassare
2004 - Orígenes

martes, 8 de junio de 2010

Caída- Ángel González

Caída
Y me vuelvo a caer desde mí mismo
al vacío,
a la nada.
Qué pirueta!
¿Desciendo o vuelo?
No lo sé.
Recibo
el golpe de rigor, y me incorporo.
Me toco para ver si hubo gran daño,
mas no me encuentro.
Mi cuerpo, ¿dónde está?
Me duele sólo el alma.
Nada grave.

de Ángel González (Nada grave, poema póstumo, 2008)

Gracias Emi.



sábado, 29 de mayo de 2010

El gato de Cheshire y los gatos de Kilkenny, Borges


Mi admirado Borges en su libro de los seres imaginarios, cuenta el origen del gato de Cheshire y la leyenda de los gatos de Kilkenny.
"En inglés existe la locución "Grid like a Cheshire cat" ( Sonreír sardónicamente como un gato de Cheshire).
Se han propuesto varias explicaciones. Una, que en Cheshire vendían quesos en forma de gato que ríe. Otra, que Cheshire es un condado palatino o earldom y que esa distinción nobiliaria causó la hilaridad de los gatos. Otra, que en tiempos de Ricardo III, jubo un guardabosque, Caterling, que sonreía ferozmente al batirse con los cazadores furtivos.
En la novela onírica Alice in Wonderland publicada en 1865, Lewis Carroll otorgó al Gato de Cheshire el don de desaparecer gradualmente, hasta no dejar otra cosa que la sonrisa, sin dientes y sin boca. De los Gatos de Kilkenny se refiere que riñeron furiosamente y se devoraron hasta no dejar más que las colas. El cuento data del siglo XVIII”.

jueves, 20 de mayo de 2010

La contemplación- Edgar Borges


"La contemplación" obtuvo el premio Internacional de Novela Albert Camus en 2009. Aquí dejo un fragmento que incluyó como adelanto editorial que, de la novela, publicó la revista Descontexto de Chile y que amablemente me remitió vía Facebook el propio Edgar Borges.

"Le atormentaba pensar que un impostor pudiera firmar la autoría de La contemplación. Se había aferrado a esa novela como si fuese la última rama que le impediría caer al abismo. En La contemplación Pedro el hostelero logró convocar a buena parte del pueblo en el centro de la plaza. Allí proclamó (a todo pulmón) la solución de la crisis. La solución no es continuar avanzando por el camino equivocado. Hace mucho tiempo, para abandonar el atraso, copiamos el frenético ritmo de las ciudades industrializadas. Y el resultado lo tenemos hoy en nuestras propias casas: le hemos cerrado las puertas a nuestros vecinos. Las familias se han distanciado; cada uno de sus miembros se han refugiando en su cuarto; sería engañarnos a nosotros mismos negar en público algo que todos sabemos, y que padecemos. De seguir así, pronto, supongo, el suicidio será la epidemia de moda. Hemos llegado a un punto extremo de nuestra historia; estamos padeciendo una vida que no es vida, estamos transitando un camino que no es camino. Es tanto el daño que venimos dejando atrás que ya hasta nos pesa la memoria. La frase de aquella canción que decía "Recordar es vivir" ha sido cambiada por "Recordar es sufrir, recordar es no vivir". Por esta vía no encontraremos jamás luz en el túnel. O nos detenemos o nos pulverizamos en el camino; también es posible que nos convirtamos en fieras. Y nos devoremos por hambre y por rabia.
Como solución, si es que deseamos conseguir una solución, he propuesto que nos detengamos de inmediato. Se trata de que todo el pueblo se siente en las aceras, en las calles y en las plazas. Los invito a echar la prisa a un lado, la idea es recordar todos los momentos imperceptibles de nuestra historia, como pueblo, como amigos, como familia. Propongo repensar lo no pensado; se trata de volver la cara y apreciar las experiencias con mayor detenimiento. Es mucho más sencillo de lo que parece. Invito simplemente a que observemos; no hablo de caminar ni mucho menos de correr; considero que necesitamos valorar los amaneceres lentos y las noches largas; creo que sensato sería vivir todo de nuevo pero con la cámara lenta de la memoria. Avancemos hacia atrás con la lentitud de un recién nacido; levitemos en dirección al pasado. Vayamos en sentido contrario a la prisa, a paso sereno con los ojos muy abiertos a la belleza de las cosas pequeñas que nunca antes vimos. Seamos capaces de pensarnos; juguemos a darle una nueva utilidad a las palabras. Pensamiento: imaginación; adulto: memoria; fantasma: estupidez; mundo: uno; uno: todos. No nos importe si todo esto lo dijo alguien antes; la intención es justamente repetirnos, pero esta vez, muy lentamente, muy poco a poco. Que nadie haga nada más que recordar; que nadie se mueva, que nadie hable; propongo que hasta en la memoria los recuerdos transiten en voz muy baja. En esa posición de contemplación debemos pasar todo el tiempo que sea necesario. Sólo debemos caminar el día que seamos capaces de volver a valorar cada experiencia con la mirada de un niño.
La novela planteaba un final contradictorio, abierto y cargado de drama. Los habitantes del pueblo aceptaron la idea de Pedro el hostelero; el hombre logró cautivar, incluso, a los más escépticos, con su extraño discurso. No obstante, en principio la gente consideró muy complicados los ejercicios de memoria. Difícil fue relatar los momentos imperceptibles, la mayoría ni siquiera recordaba cuándo ocurrieron. Una anciana confesó que le daba vergüenza reconocer que era incapaz de volver a valorar sus experiencias con mirada de niña. Pero a pesar de las dificultades todos se empeñaron en el intento. Se detuvo la historia y se detuvo el progreso. Y es que el pueblo
, dispuesto a lograr el objetivo, decidió pasar la vida en una constante contemplación."